Párrafo 1

Conciencia

Incursión en los diez mandamientos, los seis cocodrilos, las ocho cualidades y la conciencia.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Párrafo 2

Verdad

La verdad en su realidad, la realidad del universo.
Párrafo 3

No violencia

La no violencia no obliga a ponerse en ridículo ante quien sabrá aprovecharse de ello.
Párrafo 4

Amor

Un tema suficientemente explotado. Hay que ver el amor como una respuesta a la agresividad o a la violencia. El amor de Dios se describe como el único que es verdadero. Por eso lo llamamos sentimiento único.
Párrafo 5

Pureza de los pensamientos

He ahí la superficie de las técnicas de meditación, pues la pureza en los pensamientos puede obtenerse mediante métodos de contemplación.
Párrafo 6

Pureza en la palabra

Sabiduría, consecuencia de la contemplación auditiva y visual.
Párrafo 7

Acción

Actuar con la realidad de Dios, como sucursal de su realización individual.
Párrafo 8

Celibato

El celibato se inscribe en la dirección de un medio para amar a Dios. No impide el contacto físico.
Párrafo 9

Práctica

Y he ahí el secreto en octava posición. La práctica en la contemplación auditiva y visual.
Párrafo 10

Devoción

Servicio a Dios.
Párrafo 11

Oraciones

La lectura de los Vedas ofrecía entonces y ofrece todavía excelentes oraciones. Aunque podríamos escribir otras.
Párrafo 12

LOS SEIS COCODRILOS

Traducimos los cocodrilos como la pasión.
Párrafo 13

Egoísmo

El egoísmo se presenta como el primero de los seis cocodrilos. Abre la puerta a todos los demás. Notemos que el altruismo no debe entenderse como la respuesta inmediata al egoísmo. Un equilibrio entre los dos egos produce mejores resultados.
Párrafo 14

Cólera

La cólera en sí misma no muestra tanta crueldad como creemos, pero, en los hechos, nunca ha aportado la solución. Resulta peligrosa, pues puede conducir al odio. Preferiremos encontrar un medio distinto de la cólera para eliminar las angustias.
Párrafo 15

Celos y envidia

Los celos y la envidia forman parte del complejo del orgullo y de la posesión. Serían los opuestos del amor.
Párrafo 16

Odio

El odio a menudo se nutre de las consecuencias de la cólera.
Párrafo 17

Mentira

La mentira, como un camino, que eligen los egoístas, los celosos y los envidiosos para satisfacer su apetito.

LAS OCHO CUALIDADES

Párrafo 18

Respeto

El respeto es una cualidad muy grande que se compara con el amor. Se sitúa en un rango superior.
Párrafo 19

Vegetarianismo

Derivado del respeto, es también una causa de conciencia.
Párrafo 20

Perspicacia

La inteligencia de lo espiritual.
Párrafo 21

Voluntad

Hacer lo mejor que podamos en presencia de Dios.
Párrafo 22

Sagacidad

No enfrentarse a las malas acciones, sino evitarlas.
Párrafo 23

Vivir interiormente

Puesto que el mundo exterior no ofrece más que alegrías efímeras.
Párrafo 24

Seguir los mandamientos

Puesto que el riesgo de las trampas siempre está presente.
Párrafo 25

Vivir con Dios

Como la solución a nuestro egoísmo.
Párrafo 26

CONSCIENTE

¿Podemos sentirnos o decirnos conscientes? ¿Podemos atribuir niveles a la conciencia?

La conciencia vibra en ese palacio donde residen la rigidez y la flexibilidad del ser. La etapa en la que los seres aprenden a vivir y a construir sus existencias. De la inconsciencia a la conciencia absoluta, podemos trazar una escalera:

Conciencia absoluta ~ del 1%
Ser consciente ~ 4%
Ser semiconsciente ~ 45% ( interrelación )
Ser inconsciente ~ 50%

Conviene precisar que conciencia e inteligencia se diferencian por la materia. Es decir, que la conciencia monopoliza el alma y que la inteligencia se atiza en el cerebro. Es plausible que existan variables admisibles en estos niveles.
Párrafo 27

Los seres inconscientes

Los seres inconscientes podrían calificarse de prisioneros. Se aferran a los placeres efímeros. Los consumidores habituales de bebidas alcohólicas y de drogas forman parte de este mundo de la inconsciencia. Evidentemente, debemos dejar un poco de libertad en semejante juicio; en cambio, también debemos constatar la devastación que de ello resulta. Podemos incluir a los ateos en la ronda de las inconsciencias, aunque estos se distinguen por un signo de inteligencia.

Los seres inconscientes experimentan más dificultades para evolucionar, pues sus contactos se limitan a varios lugares donde reinan las grandes plagas humanas. Una fuerza interior vibra en todo ser humano. Para el ser inconsciente, esa fuerza se ve coartada por las plagas físicas o morales que le cuesta superar o que no puede reconocer ni comprender.

En la inconsciencia hay poca alegría, en cambio, mucho sufrimiento. Los seres inconscientes, debido a su carácter o a su incapacidad para aportar algo positivo a nuestra sociedad, la sobrecargan aún más. Pero el principio divino es inmutable, por lo tanto, no reaccionará ante la devastación.

He ahí por qué decimos que Dios es infinitamente bueno.
Párrafo 28

Los semiconscientes

La semiconciencia concierne a quienes experimentan dificultad para desprenderse de las plagas. No están necesariamente atados a ellas. Tienen la oportunidad de buscar y de comprender. Permanecen inertes frente a la acción interior. Límites religiosos, contextos de prejuicios, conflictos persistentes y temores psíquicos los inmovilizan.

La información y la motivación, dos eslabones que ayudan al semiconsciente en sus esfuerzos hacia la cima. Los semiconscientes vacilan en su evolución porque la vida les ha presentado muchas trampas. Movimientos imprecisos, hipocresía, secta y crueldad los repliegan en su ineficacia. La verdad se dirige a ellos.

La semiconciencia o la interrelación es una etapa natural antes de la llegada de la conciencia, antes del encuentro para el paso hacia la unión.
Párrafo 29

Los seres conscientes

Los pasos se dan, las acciones se maniobran, experimentan la vida de otra manera. Conocen y sienten lo real y sus obras. La armonía se instala en ellos. La vía se alcanza y se vive, se abren a Dios. Devuelven su amor y sus alegrías con vehemencia. Se vuelven menos agresivos, más sanos, más creativos o más imaginativos. Sin embargo, permanecen en lo sutil, puesto que no atravesarán todas las barreras del ego. Por lo tanto, pueden caer, evidentemente.
Párrafo 30

La conciencia absoluta

La conciencia absoluta concierne a quienes se desprenden de la naturaleza exterior o se vinculan a la naturaleza elevada.

En ella encontramos las almas contemplativas, las almas devotas y las almas consagradas. Estas mantienen al mundo en relación con el cosmos interno. Para ellas, no hay tregua.

La contemplación auditiva y visual permite el ingreso al mundo de la conciencia absoluta.
Párrafo 31

Divinidad

Está reservada a los seres que alcanzan o poseen los más altos logros espirituales. No excluimos que todos puedan beneficiarse de ella. Pues la divinidad en sí misma concierne a la cuestión de la unión. Hay que comprender que es innata. Las principales puertas evolutivas, como las disciplinas y las prácticas de meditación, permiten acercarse a la realidad. Quienes poseen los conocimientos suficientes logran crear una atmósfera divina con el apoyo de los seres consagrados. En consecuencia, la divinidad reside en algunos seres en particular. Sin embargo, tiene un valor colectivo, puesto que ninguna divinidad puede ser producto de una unidad, sino de una unión.
Párrafo 32

Anexo

El anexo es un complemento de términos que destacar en un libro de cabecera o de saber. Una pequeña conclusión con el fin de renovar la memoria o lo aprendido.
Párrafo 33
Acción - Acción y amor
Comprender y vivir o vivir y comprender
El ejemplo - La fe
Las fuerzas que gozan de las imperfecciones
Armonía - Ignorancia
No rebajar el yo - Resumen
Saber y conocimiento - El tiempo
Párrafo 34

Armonía

El verdadero problema no se sitúa en el nivel de la armonía, sino que se impone más bien en una falta de equilibrio.

La armonía y la falta de equilibrio son propias del Yin y el Yang, del movimiento, de la pasividad o de la transformación. La armonía como una elección en la relación divina.

La falta de armonía como el peso en las estructuras humanas.

La armonía podría entenderse como el equilibrio entre el bien y el mal.

La armonía tiene un efecto directo sobre la transformación que permite la evolución. La oportunidad de alcanzar lo Divino. ¿Por qué esperar?

Sin embargo, la armonía no puede estar sujeta a la espiritualidad. Forma parte de la materia cerebral. Muchos seres armoniosos no utilizan método de contemplación alguno.
Párrafo 35

La fe

La fe, un gran secreto, se sitúa en el campo de las grandes cualidades. En cambio, hay que desconfiar de los explotadores de la fe. La lista sería larga de enumerar, puesto que cada uno de nosotros podría emitir su propio juicio. Hay que cuidarse de la explotación de la fe.

La fe puede verse como la salud del ego. Pero los extremos en la fe causan ciertos problemas a nivel del alma. Problemas de límites, por no decir de fronteras, puesto que muchos tienen fe únicamente para satisfacer su ego, sin entrar en profundidad.

La fe es una de las mayores cualidades que el ser humano pueda poseer. Sin embargo, la fe no permite la elevación como lo hace la contemplación. El ser que permanece ligado a la fe sin buscar elevarse comete un error.

La posibilidad de unión para nosotros se llama contemplación auditiva y visual «Shabda» y «Téjas». Primero, el ser debe tener fe, y, si quiere evolucionar, debe entregarse a la contemplación. De lo contrario, seguramente está bajo el dominio de un estafador y permanecerá en la interrelación.
Párrafo 36

El tiempo

El tiempo permite captar los estados.
El tiempo es la coraza de los obstáculos.
El tiempo es el sostén de los fenómenos.
El tiempo es un espacio que solo el humano puede llenar.
El tiempo es el medio para darse cuenta de las cosas.
Párrafo 37

Acción

Mahâbhârata: Tienes derecho a la acción, pero solo a la acción, y nunca al fruto de la acción; ¡que el fruto no sea jamás el móvil!

Dios creó al humano, digamos, para permitir la comprensión de este párrafo. Ese ser no podía, como Él, ser inmutable; entonces lo concibió con un ego y la posibilidad de las acciones. Para hacerlo igual a su imagen, es decir, inmutable «inmortal para nosotros», lo privó de los frutos de la acción. Esta es probablemente una razón de los desórdenes humanitarios.

El verdadero sentido, o la manera de comprenderlo, es que el fruto no debe ser la razón de la acción.
Párrafo 38

Ejemplo

No buscar convencer, el ejemplo es siempre la mejor manera de dar el buen sentido, la sana forma de vida.
Párrafo 39

Acción y amor

La acción y el amor tienen como propietario al ser humano. Forman parte de los genes espirituales: ADN espiritual. En el humano, la acción y el amor son posibles y palpables. Los animales carecen de ellos. Para ellos solo existe el instinto.

Nuestro Creador actuó para crear el universo y puede faltar algunas veces por el destino o por la protección de su obra. Sin embargo, con reserva, puesto que hay inmutabilidad.

La acción se emplea para permitir una evolución o una destrucción en el planeta.

Amor y acción pueden estar relacionados cuando hemos comprendido que nuestra principal razón de vivir es aliar nuestra energía a la de un poder divino o universal. Para ello, no hay más que un solo medio, el del método o de la práctica, en nuestro caso, la contemplación auditiva y visual «Shabda» y «Téjas».

Cuando un humano entra en relación o en contemplación, comprende entonces que sus acciones no son más que amor.
Párrafo 40

Las fuerzas que gozan de las imperfecciones

Estas estructuras que han traído a nuestro mundo las imperfecciones, como ejemplo; el alcohol y las drogas tienen por causa la deformación de la realidad espiritual. Cierto, esto ya se ha mencionado, pero el problema puede profundizarse en otra dirección.

Estas fuerzas que se aprovechan de la inconsciencia o de la falta de conocimiento lo hacen por una razón: la posesión de bienes materiales. Con la acumulación de materia, pueden gozar de la vida, materialmente, por supuesto. Llámenlos los devastadores, los demonios o «asuras», no pueden captar el sentido relativo de nuestras posibilidades interiores. Por ello son castigados con la ausencia de la Presencia. Porque quienes gozan de las imperfecciones no pueden gozar de la perfección. Serán relegados al mundo de las imperfecciones.
Párrafo 41

Ignorancia

La ignorancia participa del razonamiento o de la creencia de que el cuerpo, o el cerebro y el ego de los humanos, son la única persistencia.

Esta inclinación es adoptada por la mayoría de los seres humanos, puesto que la sustancia interior se oculta en ese cuerpo humano. Para captarla, hace falta un método. ¿Cuántos son los que creen que estamos construidos únicamente de células? Habría que creer que una gran mayoría.

Esto también es ignorancia: creer en la residencia interior sin comprenderla ni vivirla. Esta faceta, más arbitraria, ofrece la posibilidad de conquistar el elemento de interioridad, pero también abre la puerta a la explotación.
Párrafo 42

No rebajar el yo

Preferimos no rebajar el yo por supresión ni por complacencia. Burlarse del defecto, o reírse de las dificultades de otra persona, entristece a la víctima, convirtiéndose en la barrera más difícil de franquear. Pues las causas mismas de su dificultad ya la aíslan. Todas estas pequeñas burlas, con el tiempo, provocan discordias graves.

Preferimos no rebajar el yo. Esta es una dificultad profunda de sortear para nosotros, puesto que forma parte de un juego.
Párrafo 43

Comprender y vivir o vivir y comprender

Parece difícil comprender lo que no podemos ver. En cambio, lo recíproco se percibe, puesto que Dios no es un signo que descifrar, sino una acción en lo vivido. Solo puede ser comprendido por quienes lo viven. Quienes intentan explicarlo sin haber habitado su forma inmaterial chocan con la causa cerebral o moral de Dios.

Entonces, preferir vivir antes de comprender.
Eso es el emblema de este libro.
Párrafo 44

Saber y conocimiento

El saber se enfrenta al conocimiento, como el desarrollo de la imagen ante el objetivo. Entre estos dos contextos, saber y conocimiento, el sujeto en vías de realización debe encontrar un equilibrio. Pues, si se detiene en la etapa del saber, tendrá mucha dificultad para alcanzar las vibraciones y los colores cósmicos que lleva dentro. Estos estados «Shabda» y «Téjas», como sabemos, se impulsan mediante las técnicas en una iniciación.

El saber: los libros, las conferencias.
El conocimiento: la práctica
La iniciación admite el conocimiento.
Párrafo 45

Comentarios

He aquí algunos comentarios en relación con un Upanishad.
Párrafo 46
No eres ni agua, ni tierra, ni aire ni éter. Para liberarte, sabe que eres el Atman que ve todo esto y cuya naturaleza es inteligente.

Si puedes permanecer en la inteligencia, habiendo roto tu asociación (mental) con el cuerpo, te volverás instantáneamente, gozando de la paz y libre de ataduras.

La contemplación aporta al ser una inteligencia, incluso una manera de pensar, una concepción diferente. Permite el mejoramiento del ego. Inquietudes y tormentos se convierten en fuentes de beatitudes absolutas y de paz ilimitada, cuando el poder del conocimiento hace su obra en cada uno de nosotros.

Único testigo que ve todas las cosas, eres verdaderamente libre. Lo que constituye tu servidumbre (ataduras) es que ves a ese testigo como si fuera otro distinto de ti mismo.

Quienes se imaginan estar atados están verdaderamente atados; quienes se imaginan ser libres son verdaderamente libres. El dicho popular que afirma: «Como es el pensamiento, así es la acción» es verdadero.
Párrafo 47
Los individuos atados a la servidumbre de su ego se ven liberados por la voluntad, la acción o la contemplación, que ayuda en el refinamiento de los pensamientos.

Existes en ti mismo, sin mancha, siempre pleno y siempre plácido. Eres de una inteligencia insondable, tranquilo e imperturbable. Dirige tus pensamientos hacia la única inteligencia.

Por este versículo, podemos entrever la respuesta a los malestares dirigiendo nuestros pensamientos hacia la inteligencia espiritual. La inteligencia se traduce entonces por «contemplación», que permite al alma abandonar la forma ilusoria del mundo exterior.

El engaño que es el mundo existe en mí a causa de la ignorancia.

El amor que se profesa a los objetos cuya naturaleza es ilusoria proviene de aquello que no se conoce.

Los valores derivados de la ignorancia no coartan la luz de la que todos somos portadores.

La falta de voluntad, la intoxicación, la angustia provocada o el estrés, los trastornos sociales y las confusiones de ego se impregnan de ignorancia. No llegan a la luz espiritual que emite nuestro Creador.

Los humanos, dueños de su espíritu, sabiendo que todo es visible y, esencialmente, inexistente, no viendo nada que alcanzar ni nada que evitar.
Párrafo 48
Quienes se han desprendido de toda impureza interna, que están libres de toda noción de diferencia y que se han elevado por encima de todas las cosas, no experimentando ni placer ni pena.

La materia está a nuestro servicio, pero no debemos estar al servicio de la materia. En el Mahâbhârata encontramos un versículo que explica bien esta manera de pensar.

Sin apego, sin orgullo, sin deseo y sin esperanza, liberado de toda atadura y separado de todas las cosas, vivo feliz contemplando aparecer todos los objetos creados. Todo esfuerzo causa pena, pero nadie lo sabe. Felices aquellos que logran la paz por haber aprendido esta lección.

Sentimos ciertos estremecimientos al acercarnos al amor de Dios. También encontramos ciertas penas que se traducen en una opresión en la garganta.

Raros son, en el mundo, los que no albergan apego alguno por las cosas conocidas ni persiguen las cosas desconocidas.

Quienes no sienten ni temor ante la idea del cese de su vida terrenal, ni aversión hacia su propia constitución, y toman las cosas como vienen, esos son felices.

En paz en todas partes, con el corazón puro, libres de todo deseo, estos liberados brillan en todas partes.
Párrafo 49
Puesto que seguimos más fácilmente un camino de inconsciencia que la vía de entrada al palacio de Dios, comprenderemos más fácilmente por qué el ser humano se nutre de apegos.

Cuando no sientes ni temor ni aversión, brillas por encima de todos los demás.

Aquellos cuyo espíritu se ha fundido en el Atman, liberados del conocimiento que clasifica, liberados del sueño y de los letargos, esos alcanzan un estado que es indescriptible.

El conocimiento se vive con quienes alcanzan la unión en las formas divinas. Es arduo e incluso inútil explicarlo a quienes recién comienzan en este estudio. Más adelante, quienes dominan la experiencia poseen la energía suficiente para transmitir el conocimiento.

El éxito obtenido al alcanzar metas en este mundo produce placer. Pero sin la renuncia universal, no se llega a ser feliz. Por la simple desaparición de la ilusión brillan quienes poseen una visión clara, y quedan liberados de todo dolor.

Todo esto (el mundo) es simplemente una producción de la mente. El Atman es continuamente libre y eterno.

El bien y el mal no tocan en absoluto el yo íntimo de quienes conocen «Eso». Aunque pueda parecer cubierto de humo, el cielo no es tocado.
Párrafo 50
¿Quién podría impedir moverse a su antojo al hombre de espíritu superior que ha comprendido que todo este mundo no es sino Dios? En el mundo, que comprende cuatro clases de seres, desde Brahma hasta la brizna de hierba, solo aquellos que conocen a Dios tienen la fuerza de rechazar lo que les resulta penoso.

El alma absoluta atraviesa a todos los seres. Por la fuerza que le procura su alimento, es decir, la meditación, el ser puede rechazar lo que le perjudica o lo que lo agobia.

¿Quién es ese hombre afortunado en quien se ha calmado la fuerza de contemplar el espectáculo del mundo, la pasión de la vida, el amor al placer y la sed de posesión?

¿Qué placeres humanos aportan verdaderamente una paz profunda al ser? Ni siquiera la gloria y la fortuna calman. Dejan el alma vacía de sus vibraciones. Los placeres y las penas, la riqueza y la pobreza se confunden y se dispersan en las acciones de quienes alcanzan su perfección.

Habiendo obtenido un conocimiento profundo de la esencia y del espíritu mediante la práctica de la indiferencia y de la serenidad, quien es un maestro excelente se convierte en salvador del mundo.

Nos convertimos en Maestros cuando nuestra conciencia se ancla firmemente en las prácticas profundas de la contemplación. Poseer el poder es ser el servidor de Dios.
Párrafo 51
La búsqueda de la verdad crea en el ser un vínculo que se vuelve inseparable de su naturaleza. El dominio le aporta la comprensión de esa verdad.

Sabe que los amigos, las tierras, las casas, la riqueza y las pruebas son semejantes a las cosas vistas en sueños o a las que un prestidigitador hace aparecer, y no duran más que unos días.

El mundo poblado por una cantidad de objetos forma parte de la ilusión o del sueño.

Felicidad y dolor, nacimiento y muerte son causados por las acciones pasadas. Sabiendo esto con certeza y sabiendo que no se puede cambiar nada al respecto, libre de temores, uno no se contamina, incluso mientras actúa.

Este maravilloso mundo material de aspectos diversos no es verdaderamente nada. Sabiendo esto, libre de deseos y del conocimiento que distingue y separa, se encuentra el reposo.

En el hinduismo encontramos varios pasajes que mencionan la encarnación. Una sola vida no permite llegar a comprender lo que es la esencia; tanto más cuanto que muchos ni siquiera la buscan. Nacimiento y muerte, o muerte y nacimiento, se repiten hasta la perfección.

Este conocimiento enmudece a los elocuentes, vuelve locos a los sabios e inactivos a los hombres activos. En consecuencia, quienes tienen amor por los objetos de los sentidos deben evitarlo.
Párrafo 52
El conocimiento cambia la dirección de las acciones. El sabio no se vuelve directamente necio. Pero sus acciones, que antes se dirigían cerebralmente, ahora se edifican en función de su realización o de su liberación.

La contemplación hace desaparecer la ilusión vista como la realidad.

Durante su vida activa, el ser humano buscará mejorar su vida terrenal en función de lo material, descuidando su realidad espiritual.

Siendo el mundo un reflejo de la mente, preferimos que el ser que desea evolucionar comience a hacerlo desde el interior. Al nutrir su interior, el ser sostiene su evolución y su equilibrio.

Los necios no alcanzan la paz ni actuando ni absteniéndose de actuar. Los sabios encuentran su reposo por la simple certeza de la verdad.

El reposo pertenece a los sabios, pues los necios no lo buscan. Buscan excitar sus sentidos, presos de la dualidad. La muerte y el renacimiento, que el hinduismo llama «samsara», forman parte de nuestro espíritu. Permiten el cambio de cuerpo.

Quienes se vuelven eficaces mediante prácticas de contemplación se desprenden gradualmente del «samsara».
Párrafo 53
Solo los necios manifiestan repugnancia por las cosas del mundo: casas, esposas, hijos, cuerpo, etc. Para los sabios que han perdido toda idea de un «yo» existente en el cuerpo, ¿dónde está el apego y el desapego?

He aquí la sabia conclusión que esperamos encontrar en un buen libro sagrado. Quienes han logrado el equilibrio en su espíritu se desprenden gradualmente de la materia. No la tratan con repugnancia, pero tampoco la idolatran. Pues conocen su verdadero reposo, el de vivir con su yo interior en comunicación con el Yo interior.
Incluido en este capítulo
Complementos al camino de lectura: los diez mandamientos (verdad, no violencia, amor, pureza de pensamiento y palabra, acción, celibato, práctica, devoción, oraciones), los seis «cocodrilos» a superar (egoísmo, ira, celos, odio, mentira), las ocho cualidades a cultivar, y los grados de conciencia hasta la conciencia absoluta.
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